viernes, 30 de octubre de 2009

Sin título

Paseaba todos los días por aquel lugar, escribía cartas sin dirección, aspiraba el aire intentando adivinar su perfume. Ella, la que antes había sido su amante, su mundo, su vida, se había convertido en poco más que humo. Pero él seguía pensando en ella, seguía oyendo el roce de su vestido, su risa divertida, seguía viendo su mirada en cada espejo y, algunas veces, pasaba el tiempo mirando aquellos ojos inexistentes. Su locura le consumía, pero no quería darse cuenta, el siempre la acababa esperando allá, en el puerto, esperando algún barco, alguna ola, algún viento que la trajera de vuelta.
Nunca comprendió porque le abandonó, porque se fue sin despedirse, ni un beso, ni una caricia, ni un frío adiós. No le echaba la culpa, se culpaba a sí mismo, pensaba que podía haberle dado mucho mas de lo que le dio, aunque esto no fuese verdad, culpaba a la gente, a las costumbres, a su familia y a la de ella. Pero, en fin, todo aquello quedaba ya tan lejos, su mente poco a poco iba olvidando todo, cada mirada, cada roce, cada momento juntos, todos los besos furtivos debajo de los almendros, todo. Su alma, en cambio, seguía sintiendo las mismas pasiones violentas, las mismas necesidades; en ella seguía grabado a fuego su rostro, con esos ojos negros que le hacían estremecerse, con esa sonrisa de dientes blancos y esos labios que parecían pétalos de rosa. Nunca volvería a verla pensaba cuando su cordura volvía, luego siempre se sentaba sobre su cama y veía como el fantasma de aquel amor prohibido, la sombra de pasiones que nunca volverían, se peinaba delante del espejo, y poco a poco iba cerrando los ojos hasta quedarse dormido. Pero aquel día todo cambió, se miró en el espejo y se dijo que no podía seguir así, que iría a buscarla hasta el infinito, aquel día quiso recuperar cada uno de sus momentos, así que fue a buscarla, se acercó al puerto y con el pensamiento perdido en su recuerdo, dio un paso al frente, fue a buscarla sobre las olas del mar.

domingo, 25 de octubre de 2009

[...]

Oteaba el horizonte, mientras oía al capitán dar ordenes, que si limpieza aquí, que si ordenar esas cuerdas, traedme vino, arriad las velas. Sus ojos se dirigían a cada una de esas acciones mientras volvía irremediablemente a mirar el horizonte, la tierra se iba a comiendo poco a poco el sol, los colores pasaban rápido del naranja al amarillo y de este al azul y al morado. Apenas sin darse cuenta las olas mecían la luna y el barco llegaba a tierra. Descendieron del barco a una playa de arena blanca.

Después de tanto, por fin pisaban tierra firme, miró a su alrededor y a lo lejos divisó un castillo, o más bien, lo que quedaba de él, se preguntó si era allí donde iban a llevar todo el botín, si era allí donde metían a los prisioneros para pedir rescate, si, en fin, era su fortaleza; después de todo, los castillos siempre tenían sótanos y normalmente, nadie podía encontrarlos a no ser de casualidad. Se sobresaltó al notar una mano sobre su hombro, necesitaban su ayuda. Ayudó a descargar varios de los cofres y bidones de la bodega, y siguiendo al resto del grupo, y tal y como pensaba, llevaron la carga a los sótanos.

Estaba la luna en su fase más alta, cuando sus compañeros empezaron con el ron y las canciones de piratas, se sentó en la arena y reía viéndoles bailar, pronto tendrían que volver a partir pero el capitán les permitía aquel día de descanso, porque sabía que cuanto mas contentos estaban más sangrientos se volvían. Se durmió con el arrullo del mar.

Despertó otra vez con los gritos del capitán, pero se extrañó, aquellos no eran los gritos habituales, se frotó los ojos y olió humo, el barco estaba ardiendo. Acudió a ayudar aunque ya nada podía hacerse. Todas las miradas se dirigieron hacia donde estaba, era la única persona que no había bebido, la única persona lo suficientemente entera para poder quemarlo y además nadie sabía de donde había venido ni quien era.

Se asustó, si aquellos piratas descubrían lo que verdaderamente era, si descubrían que una mujer había ayudado a robar todos aquellos botines, probablemente la matarían, o algo peor. La apresaron y la llevaron hasta el capitán, atadas sus manos con cuerdas y con una espada a punto de cortarle el cuello. La interrogaron, contó todas las mentiras que había pensado y muchas más. No la creyeron y la llevaron a los mismos sótanos donde ayer habían descargado el botín. No supo cuanto tiempo pasó desde que la encerraron hasta que la obligaron a volver a salir, pero fue el momento más largo de toda su vida.

El capitán estaba allí, esperándola, y confirmando sus peores temores, la obligaron a desnudarse. Allí acababa todo para ella, ya no había salvación posible. Gritó, se peleó pero con ello no consiguió otra cosa que cabrear más, no solo al capitán sino a la tripulación. Se desnudó. Un murmullo general y algún que otro grito de sorpresa envolvió aquella humillación.

Notó el frío acero de la espada, el calor de su sangre por el cuello, miro al horizonte una vez más, la luna seguía allí en lo alto, acunada por las olas del mar.

Reflexiones sin coherencia

Hoy me he dado cuenta de lo posesiva y celosa que puedo llegar a ser con todas las personas a las que quiero, supongo que será por miedo a perderlo todo y a todos, por miedo a la soledad otra vez. No quiero ser así, porque la gente no es mía, igual que yo no soy suya y cada uno puede hacer lo que quiera, pero me cuesta, me cuesta mucho, sigo sin saber como se hace eso de cambiar, si es que de verdad se puede, supongo que si porque no soy la misma persona que hace unos años, he hecho muchas cosas malas y buenas, y ahora solo me d apor reflexionar sobre quién soy, adónde voy y que quiero hacer conmigo misma. Supongo que esas preguntas no sirven para nada, bueno no lo supongo, en el fondo lo sé porque de lo que trata todo esto no es de intentar contestar unas preguntas, sino de vivir que para algo estamos aqui, aunque haya veces que el mundo se te caiga encima, que te veas solo o que piensas que sería mejor no estas aquí, pero eso son solo momentos que hay que vivir porque si todo fuese perfecto no tendría ninguna emoción, si para bien ni para mal. Porque son esas pequeñas cosas, esas pequeñas alegrías las que hacen que las cosas valgan la pena, una mirada, un tarde de lluvia viendo una peli con amigos, un beso fugaz en un portal, las risas y todo eso, son esas cosas las que hacen la vida y las que luego recuerdas, aunque los seres humanos ( todos y sin excepción) acabemos buscando La Felicidad con mayúsculas y no nos damos cuenta de que esa felicidad se encuentra en las pequeñas alegrías de la vida. Y no intentes buscar esas alegrías porque sería como intentar encontrar una aguja en un pajar, todo es un absoluto y total azar, y sí, quizas puedas elegir algo en tu vida, pero a fin de cuentas todo son casualidades a las que te lleva la marea. El mundo es un pañuelo, esa frase me la enseñó una amiga hace unos años, y lo cierto es que no hay mejor manera de describir el mundo. En fin, el caso es que si algún día me veis reír sin razón aparente, estaré recordando alguna gilipollez de algún momento de mi vida, si me veis mirando al horizonte es que estoy perdida en cada uno de los recuerdos y cuando miro a la luna no hago otra cosa que pedirle deseos, porque yo sigo siendo una niña que cree en esas cosas y no dejará de creer por mucho que crezca porque a fin de cuentas es eso lo que me hce diferente y el ser diferente me hace feliz, porque amo esos momentos.

Pd: si, esto es una secuencia de ideas sin apartente relación entre ellas...

sábado, 24 de octubre de 2009

Cuento para no dormir

Otra vez el título de una cancion, esta vez de una cantautora no conocido, que conocí gracias Tuenti.
Hoy me he despertado pensando en que a estas fechas el año pasado las hojas ya eran amarillas, ocres y marrones y la mayoria formaba una alfombra en el suelo, ahora todas son verdes y cada una está en su sitio y me ha dado por preguntarme que demonios estamos haciendo con el mundo, con el medio ambiente, con la naturaleza que tanto nos da y a la que no devolvemos nada. Y es una pena, porque los mejores paisajes son aquellos que son completamente naturales ( y eso lo dice alguien que ama la ciudad), porque sí, estoy aprendiendo a querer Madrid, tal vez porque estoy empezando a verla mas allá de la ventana de mi habitación y es mucho mas bonita de lo que yo creía, sobre todo en buena compañía. Y hablando de buena compañía, pensé en lo que me dijo un amigo esta noche, bueno mejor dicho la noche de ayer, y lleva razón, pero no se como hacerlo, porque he de reconocer que mi corazón nunca ha estado "vacío", siempre he buscado a alguien que lo ocupase porque me da verdadero miedo el no sentir nada, o lo que me da miedo es no saber que vendrá después porque eso es algo que nunca aprendes, que hay después...¿soledad? ¿vacío? ¿la nada?, no lo sé y no creo que nadie lo llegue a saber nunca, porque cada caso es único. Supongo que llevo demasiado tiempo pensando en él, pensando en una vida juntos, un amor tardío, y ahora me doy cuenta de que todo eso en ningun momento tuvo ninguna base lógica y no se que hacer, de echo he llegado a cuestionarme si de verdad te he querido en algún momento, si he querido a alguiende verdad, o solo ha sido una manera de no tener que pensar en que siente el corazón cuando está vacío, y ahora me toca dejar mi vaguería a un lado y ponerme a pensarlo porque está claro que no puedo seguir así, no puedo caer más bajo asi que supongo que ahora toca levantarse, después de todo esto iba a pasar algún dia pero eso no quiere decir que quiera dejar de ser tu amiga, aún no ha llegado el momento, la amistad es algo que no me gusta perder, ni aunque sea con un maldito chico que me ha hecho muchas putadas, pero que pese a todo sigue sabiendo hacerme reir. Toca buscar un nuevo camino, espero que no sea muy pedregoso, aunque supongo que después de tanto tengo derecho a unas rodilleras, o por lo menos a alcohol pra curarme las heridas ( y nada de pensar en vodka ni derivados), desde luego ahora mismo tengo unas buenas colchonetas donde caerme y son mis amigas, a las que les digo poco lo mucho que las quiero y lo mucho que me ayudan pero que sin embargo siempre están ahi. Y me dejo de ñoñerias y cosas raras, ahora solo toca esperar a que pase el tiempo.

viernes, 23 de octubre de 2009

Hecha de pedacitos de ti

Sí, ya se que es el titulo en modo de una canción de Antonio Orozco, pero quizás sea la mejor manera de describirme a mi misma...No quiero que leas esto nunca, asi que básicamente y como siempre escribo para nadie, pero no me importa, en el fondo siempre creo que escribo para mi, es la unica forma que tengo de desahogarme de verdad. ¿Porque he creado esto?, lo cierto es que es una buena pregunta, teniendo en cuenta que he tenido 3 blogs y los he acabado cerrando todos, escribir para mi se está conviertiendo en algo verdaderamente importante, porque un lápiz, una hoja de papel o un ordenador te lo puedes encontrar en cualquier parte, es algo que siempre está ahi para escribir tus ideas en el. En cambio las personas, no siempre están ahi o cuando están no quieren escucharte...como tu que nunca quieres escucharme a mi. Pero son cosas que pasan, no podemos pedir un mundo perfecto ¿a que no? Bueno por hoy voy dejando esto, no vaya a ser que te conectes y me descubras.