Hoy me he dado cuenta de lo posesiva y celosa que puedo llegar a ser con todas las personas a las que quiero, supongo que será por miedo a perderlo todo y a todos, por miedo a la soledad otra vez. No quiero ser así, porque la gente no es mía, igual que yo no soy suya y cada uno puede hacer lo que quiera, pero me cuesta, me cuesta mucho, sigo sin saber como se hace eso de cambiar, si es que de verdad se puede, supongo que si porque no soy la misma persona que hace unos años, he hecho muchas cosas malas y buenas, y ahora solo me d apor reflexionar sobre quién soy, adónde voy y que quiero hacer conmigo misma. Supongo que esas preguntas no sirven para nada, bueno no lo supongo, en el fondo lo sé porque de lo que trata todo esto no es de intentar contestar unas preguntas, sino de vivir que para algo estamos aqui, aunque haya veces que el mundo se te caiga encima, que te veas solo o que piensas que sería mejor no estas aquí, pero eso son solo momentos que hay que vivir porque si todo fuese perfecto no tendría ninguna emoción, si para bien ni para mal. Porque son esas pequeñas cosas, esas pequeñas alegrías las que hacen que las cosas valgan la pena, una mirada, un tarde de lluvia viendo una peli con amigos, un beso fugaz en un portal, las risas y todo eso, son esas cosas las que hacen la vida y las que luego recuerdas, aunque los seres humanos ( todos y sin excepción) acabemos buscando La Felicidad con mayúsculas y no nos damos cuenta de que esa felicidad se encuentra en las pequeñas alegrías de la vida. Y no intentes buscar esas alegrías porque sería como intentar encontrar una aguja en un pajar, todo es un absoluto y total azar, y sí, quizas puedas elegir algo en tu vida, pero a fin de cuentas todo son casualidades a las que te lleva la marea. El mundo es un pañuelo, esa frase me la enseñó una amiga hace unos años, y lo cierto es que no hay mejor manera de describir el mundo. En fin, el caso es que si algún día me veis reír sin razón aparente, estaré recordando alguna gilipollez de algún momento de mi vida, si me veis mirando al horizonte es que estoy perdida en cada uno de los recuerdos y cuando miro a la luna no hago otra cosa que pedirle deseos, porque yo sigo siendo una niña que cree en esas cosas y no dejará de creer por mucho que crezca porque a fin de cuentas es eso lo que me hce diferente y el ser diferente me hace feliz, porque amo esos momentos.
Pd: si, esto es una secuencia de ideas sin apartente relación entre ellas...
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